Carlos Rymer

Sustainability, Life, and More…

Ambientalismo vs. Justicia Ambiental

greenjobsEn República Dominicana, es típico llamarle a alguien que luche para proteger el “medio ambiente” un ambientalista. Esta persona, en el entendimiento público, trabaja para conservar áreas protegidas, especies en peligro de extinción, y la sanidad urbana. Típicamente, se le relaciona con el frente que lucha contra la depredación de recursos naturales, la contaminación del agua y el aire, y la concienciación sobre los ecosistemas nacionales. Mientras estos enfoques son sumamente importantes, son parte de lo que es denominado como el “movimiento ambientalista,” y lamentablemente no hacen muy claras las conexiones entre problemas críticos y la población en general.

El “ambientalismo” es simplemente la promoción de acciones que conserven ecosistemas. En República Dominicana, “ambientalistas” son aquellos quienes tienen como prioridad la conservación de las áreas protegidas. Esto incluye la protección de costas, especies, y bosques, pero también la protección de zonas urbanas de la contaminación. En el otro extremo está la “justicia ambiental,” la cual tiene que ver con temas ambientales directamente relacionados con la población en general. Estos temas no incluyen las áreas protegidas, pero incluyen contaminación directa en comunidades marginadas, los impactos del cambio climático como son las sequias, la subida del nivel del mar, y las inundaciones, y cualquier otro impacto ambiental que afecte a los más marginados desproporcionadamente.

En este sentido, el “ambientalismo” es para los que tienen el tiempo libre y las necesidades básicas satisfechas, mientras la “justicia ambiental” es para los más marginados de la sociedad, los cuales son la mayoría en la República Dominicana. En otros países, este ha sido un grave error porque crea una amplia brecha entre los “ambientalistas” y los que promueven “justicia ambiental,” causando que estos dos grupos no puedan trabajar juntos aunque al fin del día tengan muchas cosas en comunes y deseos similares para la sociedad. El enfoque de uno en lo que le interesa más por su estado socioeconómico causa que cada grupo trabaje por su propio lado y algunas veces hasta que se critiquen.

Esto no es nada bueno para ninguna sociedad, ya que más se logra cuando la gente encuentra áreas en comunes y colaboran para implementar planes efectivamente que beneficien a ambos grupos y a la sociedad en general. Un buen ejemplo de esto, en mi opinión, es el caso del movimiento para los “empleos verdes” en Estados Unidos. Este movimiento es una unión de los que en antes se enfocaban en el cambio climático por los efectos que tendría en ecosistemas y aquellos que han sido marginados en comunidades con empleos sumamente no deseados y exposición a actividades contaminantes. Este movimiento busca la creación de empleos que puedan sacar a los más marginados de la pobreza mientras se incrementa la eficiencia energética y se producen tecnologías de energías renovables. Ha sido tan popular este movimiento que han conseguido gran resultados directos en cuanto a fondos para entrenar a comunidades marginadas para tomar los empleos del futuro.

Entonces, ¿como pudiese República Dominicana aprender de tales ejemplos? Creo que primeramente los llamados “ambientalistas” tienen que entender que existen otros problemas además de las áreas protegidas, las especies en peligro, entre otros intereses, todos de los cuales son sumamente importantes para un desarrollo sostenible. A la vez, los que ven a los “ambientalistas” como un grupo marginal tienen que también entender que sin lo que ellos promueven no se puede asegurar un futuro sostenible donde ecosistemas puedan ofrecer servicios ambientales necesarios. Cuando eso suceda, entonces se podrá ver las conexiones entre los problemas de comunidades marginadas y los referentes a sostenibilidad a largo plazo. Esto es lo que el desarrollo sostenible intenta hacer. Es un proceso de desarrollo donde la protección ambiental y el desarrollo humano van de mano a mano.

Un país sostenible no puede ser sumamente verde cuando su gente no tiene suficiente agua, los precios de la canasta básica están por el cielo, y el desempleo lleva a la juventud a perder su gran valor social. Un país sostenible se encarga de sus problemas ambientales a largo plazo a la vez que involucra a los más marginados en las soluciones esenciales que también beneficien a esos mismos grupos. Esto es lo que está ausente en República Dominicana, y lo que el “movimiento ambientalista” debe entender y ejecutar.

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