Carlos Rymer

Sustainability, Life, and More…

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La Expansion Urbana en Republica Dominicana

santo_domingoComo en muchos otros paises del mundo, la expansion urbana en Republica Dominicana es algo tipico de las ciudades mas importantes. La expansion urbana es simplemente el crecimiento acelerado y no planificado de las zonas urbanas. Es un tipo de crecimiento urbano que se caracteriza con la desigualdad economica y social, la dependencia del automovil, y problemas de salud como la obesidad y la depresion.

Uno de los casos mas visibles es el de los Estados Unidos, donde la dependencia del automovil ha creado suburbios conectados a las grandes ciudades. En tal caso, la dependencia del automovil no tan solo causa una gran dependencia del petroleo, pero tambien un mayor consumo de energia, una tasa mas alta de problemas de salud, y una desigualdad economica y social que divide ciudadanos de una misma region. Es tan serio el problema en tal pais que los ciudadanos con empleos que usan vehiculos para llegar a sus trabajos gastan algunos 50 dias en total de cada año solo en el automovil.

En Republica Dominicana, se ha seguido el mismo modelo que en paises donde la falta de planificacion urbana lleva a la dependencia del automovil. En el 1990, el parque vehicular en el pais era de apenas algunos 250,000 vehiculos, de los cuales un 60% eran vehiculos personales. En el 2001, los vehiculos personales en el pais ya eran mas de 600,000, mientras los comerciales superaban los 250,000. A finalizar el 2008, ya habian mas de 2.4 millones de vehiculos en el pais, 10 veces mas que en el 1990. Esto significa que para cada cuatro Dominicanos en el pais, existe un vehiculo. Para hacer el caso mas extremo, la mayoria de las nuevas ventas de vehiculos personales son de “yipetas,” las cuales utilizan mas combustible que los vehiculos convencionales. Esta tendencia de cada vez ser mas dependiente del automovil, aunque para muchos aparenta beneficiosa, tendra graves consecuencias sociales para el pais.

Primero, la dependencia del automovil traera gran vulnerabilidad en cuanto a la subida del precio del petroleo. Como un pais dependiente de las importaciones del petroleo, Republica Dominicana es vulnerable a los disparos en los precios del petroleo en mercados internacionales. Cuando el precio del petroleo se dispara, como sucedio en el 2008, los Dominicanos tienen que gastar una mayor porcion de sus ingresos en combustibles importados, causando una perdida en el gasto para productos y servicios nacionales, afectando negativamente la economia nacional. Esto puede afectar pequeños negocios y incrementar el desempleo.

Segundo, mientras mas vehiculos se compran en el pais para uso personal, mas se construye hacia afuera de las zonas urbanas. En muchos casos, familias deciden comprar un vehiculo porque han comprado o construido una casa hacia las afueras del centro de una ciudad, lo que no tan solo los hace dependiente de un automovil, pero que tambien trae mayores gastos para el gobierno ya que tal tiene que invertir en el asfaltado de nuevas calles, la construccion de nuevos acueductos, la instalacion de nuevas lineas electricas y telefonicas, y la puesta en marcha de mas escuelas, oficinas, y oficiales de seguridad.

Tercero, asi como las zonas urbanas de expanden por la dependencia del automovil, los Dominicanos suelen hacer menos ejercicios, tienen menos relaciones sociales, y toman mas tiempo adentro del hogar por la falta de actividades. Esta es una de las causas del incremento de la obesidad en el pais y las enfermedades relacionadas a tal mal. Tambien es una de las causas de la depresion, algo que puede llevar a la juventud al consumo de substancias ilegales y a la perdida de la autoestima.

Finalmente, la expansion urbana marca una separacion de clases sociales y economicas. La clase media y la clase alta del pais suelen ser los que se mudan hacia las afueras de las zonas urbanas (especificamente suburbios), ya que son los que pueden invertir en un vehiculo y en una nueva casa. A la vez, esto suele llevar a los negocios a colocarse en areas mas cercanas a zonas donde personas de estas clases viven, forzando al gobierno a invertir menos en zonas empobrecidas y invertir mas donde se mudan las clases alta y media. Aunque el gobierno actual tiene programas significativos para confrontar esta situacion donde las zonas empobrecidas son abandonadas, no cuenta con los recursos suficientes para lograr que la desigualdad economica y social sea menor. Sin incentivos para que el sector privado invierta en tales zonas mediante regulaciones de desarrollo urbano, las zonas mas empobrecidas de las zonas urbanas suelen a seguir en condiciones de deterioro social. De ahi surge la delincuencia, el consumo de substancias ilegales, el desempleo, y el deterioro de la infraestructura.

La expansion urbana en Republica Dominicana no puede ser combatida unilateralmente. Los Dominicanos que se han beneficiado del crecimiento economico que ha experimentado el pais han decido mudarse hacia afuera de las zonas urbanas porque tienen los recursos y han basado sus decisiones en la confianza de que tendran una mejor vida, algo que al fin del dia no es cierto en la mayoria de los casos. El sector privado ha decidido seguir los recursos economicos en vez de invertir en la igualdad economica. Y el gobierno tambien se ha visto forzado a responder a los Dominicanos con mas recursos economicos con el asfaltado de calles y carreteras, la construccion de acueductos, y la provision de otros servicios. Al final del dia, la expansion urbana en Republica Dominicana deber ser confrontada conjuntamente, empezando desde los gobiernos municipales.

Los gobiernos de las zonas urbanas del pais tienen que trabajar conjuntamente para proponer y aprobar reglas que ordenen el crecimiento urbano, enfocandose en el mayor uso posible del terreno que ya esta circulado por construcciones humanas y diversificando los usos en todo el territorio urbano. Se debe comenzar con la puesta de limites de donde no se puede construir mas para impedir mas expansion urbana innecesaria. Luego se debe analizar detalladamente los espacios urbanos libres y la factibilidad de construir hacia arriba no tan solo para condominios lujosos, pero tambien para viviendas economicas y centros comerciales para todas clases. Tambien se debe enfocar el uso mixto (comercial y residencial) de todas las zonas para que los ciudadanos tengan rapido acceso a productos y servicios de primera necesidad y se incentive el crecimiento sociocultural.

El plan de desarrollo urbano tambien debe incluir espacios para el crecimiento industrial, la creacion de areas verdes, culturales, y de deporte para el beneficio de los Dominicanos, la construccion de sistemas de transporte masivo por el sector privado, y la garantia de amplio espacio para los peatones en todo el territorio urbano. Tal diseño no tan solo reducira la dependencia del automovil y el uso de la energia importada, si no que tambien incrementara las relaciones sociales que fomentan cultura, reducira la obesidad, la depresion, la delincuencia, y el consumo de substancias ilegales, y impulsara el desarrollo economico y turistico de las zonas urbanas.

Republica Dominicana no puede seguir el modelo de la dependencia del automovil. Las medidas que el gobierno ya esta tomando para incrementar el uso del transporte masivo publico deben ser complementadas con planes para prevenir la expansion urbana innecesaria e incentivar al sector privado a invertir en areas empobrecidas y en mas proyectos de transporte urbano publico. Pero esto debe salir de los gobiernos municipales en las zonas urbanas del pais lo mas pronto posible, antes de que el pais sea muy dependiente de su parque vehicular.

El Mundo Sigue Ignorando Planificacion Urbana

santo_domingoEn los últimos tres años, el mundo ha visto el precio del petróleo subir más de 150%. A la misma vez, nuestro conocimiento científico sobre el cambio climático ha incrementado rápidamente, llevando a los científicos a concluir que debemos actuar agresivamente y con rapidez para eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero. Con el petróleo como una base fundamental del desarrollo mundial y el cambio climático como un gran riesgo para el presente y el futuro de la humanidad, muchos países han comenzado a tomar alternativas energéticas seriamente para reducir los impactos económicos que trae el alza del precio del petróleo y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En el área del transporte, las alternativas que hoy tienen mucha atención son los biocombustibles.

Los biocombustibles son aquellos que provienen de materia vegetal. Típicamente, se trata del biodiesel basado de los aceites vegetales y el etanol. La mayoría del biodiesel producido en el mundo se procesa y se consume en Europa, donde han convertido una parte significativa de la producción agrícola para la producción de biodiesel. Otra fuente de aceites para Europa, en particular Alemania, es Indonesia y Malasia, donde se siembran extensos terrenos de palma aceitera.

En Brasil, el líder mundial en la producción de etanol, se ha producido etanol desde hace tres décadas, cuando el primer embargo petrolero mundial llevo al gobierno Brasileño a tomar medidas para reducir las importaciones petroleras. Brasil desarrollo su industria de etanol a partir de la caña de azúcar, la cual reduce las emisiones de gases de efecto de invernadero por alrededor de 40% cuando hecho sosteniblemente. Los Estados Unidos también se ha convertido en un líder mundial en la producción de etanol con u incentivo de U.S. $0.50 por galón producido domésticamente y una tarifa de igual valor a cualquier importación de etanol. En el caso de los Estados Unidos, casi todo el etanol se está produciendo del maíz, ya que ese país es el líder en producción de este grano.

Las consecuencias del uso de la producción agrícola para los combustibles ya están teniendo efectos graves. Los incentivos a la producción de etanol en los Estados Unidos están contribuyendo al alza de los precios de la comida mundialmente, poniendo en riesgo de la pobreza 100 millones de personas. Los negocios agrícolas en ese país están convirtiendo en terrenos de maíz tierras que se utilizaban para crecer soya, trigo, u otro grano importante. Además, esto está contribuyendo al corte de los bosques tropicales en Asia y Sur América y la contaminación y la degradación de los suelos y las aguas en muchos de estos lugares por el incremento del uso de fertilizantes.

En el caso de los Estados Unidos, existe una controversia porque no se sabe conclusivamente si la balanza energética del etanol derivado del maíz es positiva. Mientras algunos creen que lo es, otros dicen que el crecimiento intensivo del maíz cause que la balanza sea negativa. Otros critican los subsidios al etanol a partir del maíz porque ya existe un mandato que obliga a los productores de combustibles a incrementar la producción de etanol en la siguiente década. El mandato se suma a los subsidios para incentivar el consumo de la gasolina derivada del petróleo ya que el precio del etanol estará por encima de la gasolina por el valor del subsidio de acuerdo al modelo de la oferta y la demanda.

Con todas las críticas validas ya expuestas, ahora los gobiernos y los sectores privados quieren solucionar los errores cometidos con medias medidas como el etanol a partir de la celulosa y la producción masiva de vehículos híbridos eléctricos. Mirando hacia el pasado, podemos ver que la primera causa del alza del precio del petróleo y el gran incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero se debe a la falta de planificación urbana. En los Estados Unidos, las políticas han puesto incentivos al desplazamiento urbano mediante altos impuestos a las propiedades urbanas y la oferta, por medio de los bancos, de préstamos con bajo interés para viviendas y vehículos. A esto se le suma la falta de fondos para diseñar las urbes para satisfacer las necesidades sociales, físicas, y psicológicas de la ciudadanía y financiar proyectos de transporte público urbano y residencias que promuevan alta densidad urbana.

Tales políticas han sido replicadas alrededor del mundo, especialmente en los países en desarrollo, donde existe poca planificación urbana para la creación de áreas verdes, centros sociales, programas de entretenimiento y de colaboración comunitaria, y proyectos de transportación pública y agricultura urbana. Son pocas las ciudades hoy que enfatizan la calidad de vida urbana sobre la disponibilidad de espacio para los vehículos personales. Las políticas de incentivos al desplazamiento urbano y a las compras de vehículos personales han causado el deterioro de las urbes, la ineficiencia en el transporte urbano, parte del alza del precio del petróleo, pérdidas económicas extraordinarias en tiempo libre, daños a la salud, congestión y contaminación urbana, y el incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Es claro que el mundo tiene una baja disponibilidad de líderes que piensen sistemáticamente y que estén más vinculados con los deseos de la ciudadanía, la juventud, y el futuro que con los intereses privados. Mientras estas políticas sigan, el mundo seguirá en camino hacia el deterioro de la calidad de vida humana, ya que la mayoría de las personas en todos los países se están moviendo hacia las urbes y los suburbios. Los biocombustibles hoy tienen la atención mundial de líderes políticos y de los sectores privados. Pero lamentablemente no es posible lograr el desarrollo sostenible que en realidad mejore la calidad de vida en el sentido socioeconómico y ambiental si los biocombustibles y las otras soluciones se tratan como alternativas a un modelo de organización que ignore la planificación urbana y simplemente promueva la continuación de lo mismo.

Pais Echa a Perder Beneficios Desarrollo Sostenible

santo_domingoEn el 1987, la Comisión Mundial de Ambiente y Desarrollo publico un reporte, Nuestro Futuro Común (”Our Common Future,” por sus siglas en ingles), que dio una definición oficial a lo que hoy llamamos desarrollo sostenible. Desde entonces, muchos gobiernos han tratado de hacer algo al respecto, exclamando que se entiende que un desarrollo sin frenos ni planes para el futuro puede terminar en consecuencias catastróficas para la sociedad humana. Desde el cambio climático que pone en peligro a todas las costas urbanas, turísticas, y agrícolas a la escasez del agua fresca alrededor del mundo, se sabe que los problemas que nuestra sociedad tiene no son pequeños y que se están empeorando. En el 1992, países se reunieron en Rio de Janeiro, Brasil para comprometerse al desarrollo sostenible oficialmente. Hoy, con muchas oficinas de desarrollo sostenible, una mayor conciencia popular sobre los problemas que enfrentamos, y una sabiduría científica y socioeconómica mucha mayor, estamos peor de lo que estábamos en el 1992. En breve, estamos arriba del nivel de gases de efecto de invernadero que el planeta puede aceptar sin cambios catastróficos, seguimos promoviendo políticas que incentivan el desplazamiento urbano, la desigualdad económica, las inversiones sin incorporación comunitaria y diversas clases, y el uso ineficiente de la energía y el espacio. Todo esto nos lleva hacia un manejo insostenible de nuestros recursos en muchos casos, planificación sin visión al futuro, y crecimiento económico sin beneficios tangibles a las clases más bajas y con mayor potencial de la población.

El desarrollo sostenible, según el reporte Nuestro Futuro Común, es “desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer las oportunidades de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades.” En otras palabras, nuestro modelo de desarrollo no puede dejar menos de lo que tenemos para una población que será más grande en el futuro. Muchas veces, el desarrollo sostenible se explica visualmente con un diagrama que demuestra la fusión de la calidad social de la vida, el crecimiento económico, y la responsabilidad ambiental. A veces es muy difícil para las personas comprender esto porque es fácil creer que el crecimiento económico debe tener más peso. Pero en la realidad, la sostenibilidad debe de ser como una balanza, en la cual los tres aspectos son igualmente importantes.

En nuestra sociedad, las únicas cosas que tienen valor económico, y por lo tanto nuestra atención prioritaria, son los bienes y servicios. A estos, le ponemos figuras monetarias. Una casa puede tener un valor de RD $1,000,000, y por lo tanto le damos mucha importancia. Otras cosas, tales como el servicio voluntario, la purificación del agua por nuestros ecosistemas, la polinización de nuestros productos agrícolas por insectos, el valor de los espacios verdes urbanos, y hasta el aprecio de nuestros amigos, amigas, y familiares, tienen un valor que sabemos que existe pero no es necesariamente monetario. Pero si piensas, ¿cuánto pagarías por tener un parque verde donde te puedas recrear en el centro de, por ejemplo, la ciudad de Santo Domingo? ¿Cuánto pagarías para asegurar de que los ecosistemas puedan proveerte del agua, de los alimentos, e otros recursos básicos? ¿Cuánto pagarías para que tu hijo o hija pueda tener un empleo progresista con buenas condiciones laborales que le ayude a desarrollarse socioeconómicamente por sí mismo o si misma? No es difícil entender que todas estas cosas que no tienen una figura monetaria en nuestra sociedad son valiosas. Valorar todas estas cosas en nuestro modelo de crecimiento social y económico es el reto del desarrollo sostenible. El desarrollo sostenible debe de incorporar estos valores para que la balanza ambiental, económica, y social sea apropiada.

Esto es lo que nuestro país aun no entiende, desde la población a lo largo hasta las instituciones gubernamentales. Hemos oído a nuestros líderes, incluyendo al Presidente de la República, exclamando que estamos en camino hacia el desarrollo sostenible, pero ni nuestro gobierno puede explicarnos lo que eso significa. El desarrollo sostenible no es una ola “verde” que quiere proteger los bosques, las especies, y los recursos naturales a la costilla de los pobres. No es sobre ambientalismo ni está en contra del emprendedismo, las corporaciones, o el desarrollo infraestructural. El desarrollo sostenible se trata de desarrollarnos de forma que embarque todo lo que valoramos en nuestra sociedad. Se trata de un trió donde la optimización es lo importante. El desarrollo no optimizado pone más valor en uno de los tres componentes que en los otros, pero termina con consecuencias graves para nuestra sociedad, como ya lo estamos viendo en nuestro país y alrededor del mundo. Hoy pensamos en que debimos de desarrollar una industria de biocombustibles y energías renovables que no interfiera con nuestra producción agrícola hacen décadas, que debimos implementar y desarrollar la eficiencia energética hace mucho, y que debimos ordenar nuestro territorio para no enfrentar los problemas de desarrollo urbano y los conflictos de tierras que enfrentamos hoy.

Una cosa es decir que nos desarrollamos de forma insostenible y otra es demostrar. Un ejemplo común es el desarrollo del sector turístico en nuestro país. La realidad es que el país se ha beneficiado y tiene mucho de que beneficiarse del turismo. Hemos creado divisas, una fuente de ingresos gubernamentales, y cientos de miles de empleos. También nos hemos distinguido como el destino turístico del Caribe. Pero recientemente, un reporto confirmo que el turismo en la República Dominicana no está dejando los beneficios que se creía que se verían en la población. En la mayoría de los casos, tal como el nuevo proyecto del Grupo Metro en Santo Domingo (con una inversión de US $1 billón para condominios lujosos), se desarrollan los proyectos sin inclusión de las comunidades o la opinión publica. Se construyen residenciales que solo tienen espacio y servicios para personas de clase alta, dejando a las personas de clases baja y media sin oportunidades más que los empleos con saldos no progresistas. Se deja afuera la necesidad de inversión en educación, investigación, innovación, emprendedismo, y desarrollo social.

En nuestras áreas urbanas, con la excepción de algunas ciudades, se planifica el desarrollo urbano de manera libre, sin la participación pública, y sin incentivos para crecimiento inteligente e integral. Las consecuencias son ciudades gravemente divididas en relación a las clases económicas, la falta de incentivos que impidan el desplazamiento urbano (que contribuye al incremento del consumo del petróleo), la falta de espacios verdes, centros de recreación y crecimiento juvenil, y un sistema de transporte ineficiente que promueve el transporte privado (y de tal manera la congestión urbana) y no prioriza el transporte público (el Metro fue una movida en respuesta al problema que fue creado, no una movida para evitar el problema). En nuestras áreas urbanas tampoco se entiende el valor que sale de proveer a toda la población con agua potable, calles limpias y pavimentadas, viviendas asequibles, servicios de manejo de desechos sólidos, y hasta arboles urbanos. Cuando estas necesidades son satisfechas, el valor social y hasta económico (mediante la atracción de nuevas inversiones y negocios) de la sociedad incrementa, y entonces se entiende que es desarrollo sostenible. ¿Cómo sabe el gobierno que cada peso que invierte en infraestructuras turísticas retorna más que cada peso que invierte en las necesidades urbanas?

En el sector energético también vemos otro ejemplo donde echamos a perder los beneficios del desarrollo sostenible. La electricidad en nuestro país es manejada por la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales. Por mucho tiempo, los únicos intereses de esta institución gubernamental (y todavía lo son) eran la hidro y los hidrocarburos importados. Nunca han entendido que es más barato invertir en eficiencia energética que en más producción eléctrica y que perdemos cuando dejamos de invertir en recursos renovables, domésticos, y económicamente seguros. Por lo tanto, el interés es en incrementar la capacidad eléctrica sin importarles las pérdidas económicas que tenemos cuando no ahorramos o cuando el precio de los hidrocarburos incrementa de manera rápida. Esta institución hoy está en la mira al carbón mineral como sustituto al petróleo, creyendo que el precio del carbón mineral, por su abundancia global, nunca incrementara como en el caso del petróleo. Recientemente, la CDEEE apoyo a la empresa Coreana Kepco en su anuncio de que invertirán US $500 millones en una planta de carbón mineral de 240MW (claro, también invertirán $240 millones en energía eólica para crear su imagen de “desarrollo verde”).  Mientras tanto, los bancos más grandes en los Estados Unidos ya están abandonando el carbón mineral porque ven un precio en el dióxido carbono en los siguientes años. Por otro lado está la Comisión Nacional de Energía, otra institución gubernamental con interés en las energías renovables. Esta institución trabajo para que el Congreso y el Presidente promulgaran la Ley de Incentivos a las Energías Renovables, completaron el reglamento que aplicara esta ley para la aprobación del Presidente, y han atraído ya más de US $2 billones (o US $2,000 millones) en nuevas inversiones en etanol, biodiesel, energía eólica y solar, y energía solar térmica. Por un lado, la CDEEE se esta afiliando con el sector insostenible de los hidrocarburos (que ya están llevando la concentración de dióxido carbono en el planeta a niveles peligrosos), y la CNE se esta afiliando a empresas que quieren que la matriz energética del país sea satisfecha con los abundantes recursos renovables que tenemos. El desarrollo sostenible debe incluir coordinación y apoyo aclarado institucional, y viendo como estas dos instituciones trabajan por separado, como es que podemos planificar correctamente? Una cosa es separarse para conseguir recursos gubernamentales y otra es separarse porque una institución ve el camino y la otra tiene un interés del pasado. En los Estados Unidos, esta división es lo que lleva al desperdicio de los recursos de agua, el mal manejo de la industria agrícola, y el desarrollo insostenible de suburbios. Este modelo nos llevara al mismo lugar en la República Dominicana, y por lo tanto es insostenible.

Mucho del crecimiento económico del país está concentrado en las inversiones y el crecimiento corporativo. El gobierno cree que si incrementamos las inversiones entonces incrementamos el crecimiento sostenible y por lo tanto la calidad de vida. Pero nuestro país abre las puertas a inversiones sin miras a la sostenibilidad. Muchas inversiones son en infraestructura, lujos para turistas, y bienes y servicios que la clase media y alta pueden pagar. Los inversionistas no entienden el valor de la inversión social e ambiental. No ven que si existe una figura monetaria en el incremento de la educación, la salud de nuestros ecosistemas, la eficiencia de nuestras áreas urbanas, y la disminución de la pobreza, la delincuencia, y la corrupción. En realidad, no podemos esperar que el sector privado vea el valor de estas (porque lo verán cuando choquemos con la pared y sea muy tarde), pero si podemos incentivar al sector privado en esa dirección mediante políticas fiscales que incentiven la valoración de estos aspectos de la sociedad.

Finalmente, no podemos crear desarrollo sostenible cuando la mayoría de nuestra productividad es dependiente de la situación internacional y cuando nuestro sistema político es ineficiente y influenciado por los sectores privados. El gobierno es una institución publica, y cuando no está completamente separada del dinero privado (como es el caso en los Estados Unidos, aquí, y en otros países), las campañas se vuelven en un lavamiento psicológico de los partidos a la población, sin discusión de los problemas reales y con la perdida de las soluciones que la población y el sector privado pueden ofrecer. Cuando el sistema político se basa en la existencia de pocos partidos con dinero y en convencer a un pueblo que cada vez se aparta mas a la idea de tomar cuentas en sus manos y crear las soluciones que necesitamos, estamos en vía a una democracia muerta como la que existe en los Estados Unidos, una sociedad donde prevalece la obesidad y el alto costo de la atención medica, donde se incentiva todo lo que es ineficiente, donde el dinero en el partido tiene gran significado, donde no se ve los beneficios de trabajar con el resto del mundo para el progreso, y donde se gasta más tiempo y dinero en políticas que en progreso.

La sociedad que representa la República Dominicana esta en gran desarrollo. Finalmente tenemos la oportunidad de incrementar nuestra competitividad,de proveer más oportunidades a la población y en especial a la juventud, y de incrementar la calidad de vida de todos los ciudadanos y ayudar nuestros países vecinos en la región Caribeña. Pero este experimento será un fracaso si no entendemos que el modelo de desarrollo viejo nos llevara hacia más problemas de lo que ya tenemos. Debemos entender el desarrollo sostenible, trabajar conjuntamente para arreglar los incentivos y las prioridades públicas y privadas, y entonces involucrar a la población, el gobierno, y el sector privado en algo que casi nadie en el mundo está haciendo aunque dicen que es necesario. Hombres, mujeres, niños, y jóvenes: el desarrollo sostenible es nuestro único futuro.

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